sábado, 14 de noviembre de 2015

Esta semana he podido conversar, por el chat, llamadas o mensajes con respecto a esta nueva aventura bloguera con la que nos hemos identificado… a mí también me pasaba de niño, mi hermano jugaba todo el día sin parar, mi hijo es incansable, mi padre es así...

Ya en el año 1884, Heinrich Hoffmann, escribía el cuento Zappel Philipp traducido al castellano como Felipe Revueltas, que contaba la historia de un niño travieso e hiperactivo, de gran éxito de la Alemania de esa época; otra novela, una de mis novelas favoritas de la niñez es Las aventuras de Tom Sawyer novela escrita por el el estadounidense Mark Twain en 1876 , clásico de la literatura y  éxito mundial contaba la historia de  Tom y los padecimientos de la Tía Polly, debido a sus travesuras y aventuras que incluso lo ponen más de una vez en peligro. Viene también en esta línea el divertido Daniel El Travieso, escrito por el norteamericano Hank Ketcham en 1951, cuyas historietas han llegado con éxito a los tabloides, y que decir de la saga de Mi Pobre Angelito, comedia taquillera en los 90 y que narra la historia de Kevin (Macaulay Culkin), un niño bastante inquieto que se queda solo en Navidad mientras su familia se va a Paris a celebrar las Fiestas, mientras él recibe la visita de dos amigos de lo ajeno algo tontos y despistados.

¿Pero que tienen Felipe Revueltas, Tom Sawyer, Daniel el Travieso y Kevin McCallister en común?… ellos son los prototipos de niños hiperactivos, un tanto distraídos e impulsivos y que nos reviven historias que siempre han estado y que se viven en la actualidad en hogares de todo el mundo. Y esto es porque del 5% al 10% de los niños lo presenta y lo ha presentado.  Aún más, cuando un niño tiene TDAH, existe un 25% de probabilidades de que uno de sus padres también tenga el trastorno aunque nunca ha sido diagnosticado, ya que su estudio data de no más de 40 años atrás.

Felipe, Tom, Daniel, Kevin, la lista es innumerable, como también la ternura, la bondad, el amor que de ellos desprende y el que sentimos por ellos y  que nos mueve a comprenderlos, amarlos y valorarlos, y a esforzarnos por darles lo mejor y lograr que no solo ellos se adapten al mundo, sino el mundo se adapte a ellos, y los veamos más allá de los niños terribles que nunca pueden estar quietos, y que muchas veces llaman la atención y roban las miradas…


A los papás, la certeza que si se puede lograr el cambio, porque como las historias antes mencionadas, todo tiene un final feliz, y juntos podemos lograrlo.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Desde hace algunos años, siento la enorme necesidad de escribir y compartir parte de mi experiencia de ser mamá, mamá que trabaja, mamá que no deja de estudiar, y que no deja de ser mamá mientras trabaja, estudia y cuida de sus tres hijos, los tres ahora menores de 10 años.
Soy mamá, Emprendedora, Ingeniera, tengo un MBA , soy docente por vocación, facilitadora y expositora , aunque de esto último me tome un año sabático, para llevar un proyecto familiar adelante y hoy quiero iniciar este espacio para compartir sobre un nuevo amigo y residente en mi familia, el TDHA o Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Me tomo 6 años en descubrir que mi hijo tenía TDHA y 1 año en estudiarlo, acogerlo en mi mente y corazón y aceptarlo como un regalo para poder ser mejor mamá, esposa y amiga.
No pretendo abarcar el tema  de manera clínica, ni psicológica, mi propuesta es ayudar a los padres que como yo saben que algo pasa en casa, que no entienden como puede ser mi hijo tan inquieto, que por que pierde siempre las cosas, porque contesta mal y desafía todo el tiempo, porque le cuesta comprender las reglas en la casa y el colegio y más…

Iniciamos este recorrido, y siempre tratando de ser mejor cada día, porque la mejora continua empieza en casa, y porque debemos de contribuir con el cambio desde nuestras familias.